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Atrás «Sobrevivir fue como un milagro»

«Sobrevivir fue como un milagro»

Asegura que no cree en los milagros, pero sin duda lo que le ocurrió el pasado martes bien pudo haberlo sido. Carmen Tomás Rojo, la ganadera oniense a la que el fuerte viento se llevaba por delante cuando se encontraba asegurando una caseta de obra de su propiedad, ya está en casa. Después de una semana de operaciones, médicos y aseguradoras hace recuento de sus propios daños con una actitud admirable. «Perdí los dedos y tengo el brazo bastante mal sí, pero la cabeza la tengo en su sitio y doy gracias de estar donde estoy porque por más que lo pienso me parece increíble. Sobrevivir a aquello fue como un milagro», manifiesta la afectada.

Tras el grave accidente del que fue víctima perdió el dedo meñique y parte del índice y se dislocó el hombro y el codo. Además precisó de un injerto de piel. Su evolución es positiva pero mucho más lo es su forma de afrontar este bache. «Yo no creo en los milagros pero sin duda está claro que yo el destino no lo tenía ahí. Fue como un huracán. Nada más me di la vuelta salí volando por los aires. Fue horrible», recuerda Carmen. Con serenidad y sangre fría se autoevaluó antes de recibir ayuda. «Yo creía que había perdido un brazo, porque lo tenía enterrado y dolorido, y pensaba para mí que con aquello podría vivir. No me cayó ni una lágrima porque daba gracias por estar viva».

La experiencia, que no olvidará jamás, fue «muy mala, muy desagradable» pero sorprendentemente le ha aportado cosas que nunca habría imaginado. «No se puede explicar con palabras el cariño que estoy recibiendo de familiares, amigos e incluso desconocidos. Nunca llegué a pensar que había tanta gente que me quería y comprobarlo ahora es muy reconfortante», señala la ganadera. Aunque los dolores la acompañan a diario su actitud es inalterable. «No me puedo derrumbar, tengo que seguir adelante. Aunque la recuperación tardará años el apoyo que he recibido me hace fuerte», confiesa.

Un proceso complicado

Por delante, como ella misma augura, quedan aún muchos meses de recuperación. La próxima semana le realizarán una radiografía para saber si en el brazo tiene, además, una rotura de ligamentos. Por otra parte, después de la última revisión, los médicos han determinado que el injerto no evoluciona tan bien como debería. Por si todo este proceso no fuese ya lo suficiente complicado, parece que las aseguradoras no están contribuyendo en exceso. Según explicaba ayer la hija de la afectada, Rocío Remis, «a pesar de que el motivo de ingreso y los partes médicos, tanto de Arriondas como de Oviedo, indicaban que se trataba de una 'mano catastrófica', ahora la mutua califica la baja como leve». Esto puede implicar que, a pesar del grave daño que le causa lo sucedido, la indemnización que le corresponde por perder los dos dedos sea mucho menor.

Su evolución y las correspondientes curas y pruebas necesarias a partir de este momento se realizarán en la mutua. Es decir, que Carmen se verá obligada a desplazarse a Oviedo prácticamente a diario. «Yo la llevé hasta ahora pero no puedo desplazarme de continuo porque entre todos nos estamos haciendo cargo de su trabajo», explicaba Rocío. Ante esta situación la compañía le ha proporcionado un transporte. Las tareas de esta ganadera se las reparten ahora entre sus dos hijos, su marido y su yerno. A pesar de que físicamente no puede ayudarles, Carmen se siente imprescindible en su hogar. «Sé que me necesitan aquí y yo estoy encantada de poder estar ya en casa, a su lado, y con muchas ganas de seguir adelante».

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Fuente: www.elcomercio.es, Andrea Inguanzo

Imágenes

Carmen Tomás, ya en su casa, se recupera de las graves heridas sufridas a causa del temporal. :: NEL ACEBAL